En este artículo tratamos la relación entre fútbol y cine. Los entretenimientos más populares del mundo han conectado armónicamente en pocas ocasiones.

Fútbol y cine son dos entretenimientos que surgen en Europa a finales del Siglo XIX. El convulso siglo XX les ayudó a madurar. Crecieron y se expandieron hasta convertirse en espectáculos de masas. Hoy, concitan el interés de millones de personas a lo largo del mundo. Son algo más que simples pasatiempos, se han convertido en dos potentes industrias que comparten infinidad de seguidores. Sin embargo, la relación entre fútbol y cine nunca ha sido fácil. Realmente son pocas las ocasiones en que los dos espectáculos han conseguido un producto resplandeciente.

El gran Michel Robinson afirmó que la diferencia entre un partido de fútbol y una película radicaba en que en la película sabes desde el principio quien es el bueno, el malo y quien se queda con la chica. En el fútbol eso no ocurre, todo pude pasar.

Realmente balón y celuloide no han tratado de ignorarse, más bien todo lo contrario. En numerosas ocasiones el cine ha intentado narrar la épica que emana del balompié. El fútbol ha sido usado por infinidad de directores como eje argumental para narrar momentos históricos, abordar temáticas sociales, contar historias de ficción o simplemente relatar momentos futbolísticos que llevaban implícito un buen guion de cine.

Existe cierta unanimidad a la hora de afirmar que la mejor película de fútbol que se ha hecho hasta el momento es “Evasión o Victoria” (John Houston, 1981). Posiblemente la mítica evasión de unos intrépidos y futboleros prisioneros aliados del yugo nazi sea la única película sobre fútbol que ha alcanzado la categoría de obra maestra.

Rodaje de Evasión o victoria. Foto Cultura Redonda

Evasión o Victoria cuenta con un reparto de lujo. Actores como Sylvester Stallone, Michael Caine y Max von Sydow comparten escena con leyendas del fútbol como Pelé, Osvaldo Ardiles o Booby Moore. Tal vez fue esta combinación la que provocó el éxito de la película. Usar futbolistas reales ayudó a expresar con naturalidad las acciones del juego. Desgraciadamente un actor difícilmente conseguirá la plasticidad estética de un futbolista jugando al fútbol.

Es difícil que un actor consiga ser de repente un buen futbolista, sin embargo, algunos jugadores de fútbol han acabado como reputados actores. Vinie Jones, ex futbolista que tiene el dudoso honor de haber sido nombrado “el jugador más sucio en la historia de la Premier” dio el salto al cine rodando hasta el momento un centenar de películas. Entre ellas “Mean Machine”(Barry Skolnick, 2001) film que narra la decadencia de un profesional del fútbol que acaba en prisión.

La relación entre fútbol y cine nunca ha sido fácil. Realmente son pocas las ocasiones en que los dos espectáculos han conseguido un producto resplandeciente.

Otro famoso pelotero que después de colgar las botas se dedicó a estudiar guiones es Eric Cantona, jugador más elegante que Vinie Jones pero con ataques de ira parecidos. Cantona tiene una reputada carrera en el cine sobre todo en su país natal.

En España también existen ejemplos de futbolista que han dado el salto al celuloide. Posiblemente el más conocido es Juan Garchitorena, futbolistas del Barça allá por 1915 que terminó sus días como galán de cine en el mismísimo Hollywood. El intrépido personaje indicó que una película jamás le dio tanta notoriedad como un gol en un campo de fútbol. “El rugir de las gradas es algo incomparable. La pasión de la gente celebrando un gol no se puede explicar con palabras. El entusiasmo por el fútbol es independiente de clase y condición”.

Kean Loach y Cantona en el rodaje de Buscando a Eric. Foto Sensa cine

Realmente la esencia del fútbol radica en su popularidad. La sencillez y la vertiginosidad del juego provocó que arraigara con fuerza en las clases desfavorecidas de muchos países del mundo. El aroma a plebeyo que desprende ha hecho que sea un óptimo vehículo para abordar películas que reflejen las problemáticas sociales existentes. Posiblemente el mejor exponente de este tipo de cine sea el director británico Ken Loach. En sus películas “Mi nombre es Joe” (1998) y “Buscando a Eric” (2009), relata el costumbrismo del día a día de la clase trabajadora británica, en ellas el fútbol aparece con una presencia vertebral.

A través del fútbol, el cine también ha proyectado los cambios sociales que está experimentado la mujer deportista. La película inglesa “Quiero ser como Beckham” (Gurinder Chadha, 2002) consiguió romper ciertos estereotipos que seguían perviviendo alrededor del fútbol femenino. Otro ejemplo es “Gracie” (Davis Guggenheim, 2007) película basada en hechos reales donde se narra la historia real de una adolescente que luchó por ser admitida en un equipo de fútbol masculino a finales de los años setenta.

Historias como las de “Gracie” que germinan alrededor del fútbol también han sido abordados por el celuloide. La biografía de futbolistas universales, relatos de míticas victorias y ciertas desgracias futbolísticas han acabado en una sala de cine.

“El partido de sus vidas” (David Anspaugh, 2005) nos cuenta la épica victoria de la selección estadounidense de fútbol sobre la todopoderosa Inglaterra en el Mundial de Brasil de 1950. “El milagro de Berna” (Sönke Wortmann, 2003) narra a través de la mirada de un niño la sorprendente victoria de Alemania en el Mundial de Suiza de 1958.

Hace pocos años en Dinamarca se grabó “Verano del 92” (Kasper Barfoed, 2015), película que cuenta la epopeya de la selección danesa de fútbol que ganó la Eurocopa. Aquel equipo, acudió al campeonato a última hora debido a la sanción impuesta a Yugoslavia como consecuencia de la Guerra de los Balcanes. El film utiliza imágenes reales del campeonato. Sin lugar a dudas la inimaginable victoria danesa merecía una película.

El cine también ha contado la historia de personajes y mitos del deporte rey. La película dirigida por Tom Hooper, “The Damned United” relata la vida del Brian Clough excéntrico y polémico entrenador ingles de los años sesenta y setenta. Estrellas universales del fútbol como Maradona y Pele tiene sus propias biografías cinematográficas. La convulsa vida del astro argentino fue plasmada en un largometraje del director italiano Marco Risi titulada “Maradona, la mano de Dios (2007)”. La vida de Pele fue rodada en 2016 por el cineasta Jeff Zimbalist, un film titulado de forma poco original:“Pele, el nacimiento de una leyenda”.

El drama y las desgracias han sido siempre un fuerte imán para el cine en general. El lado oscuro del fútbol también ha entrado en la cartelera. Un ejemplo lo tenemos en la película “United” dirigida por James Strong en 2011. En ella se cuenta la historia de los “Busby babes” del Manchester United, el equipo más joven en ganar la liga inglesa y tristes protagonistas de un trágico accidente de avión en Munich.

La violencia en el mundo del fútbol, relacionada principalmente con los modos de vida de ultras y hooligans han generados también dramas cinematográficos. Ejemplo de ello son películas como “Green Street Hooligans” (Lexi Aleander, 2005), “Diario de un hooligan” (Nick Love, 2004) o la más reciente “Ultras” (Francesco Lettieri, 2020).

La biografía de futbolistas universales, relatos de míticas victorias y ciertas desgracias futbolísticas han acabado en una sala de cine.

La industria de Hollywood, intentó allá por 2006 hacer un producto cinematográfico alrededor del balompié. Creó la saga ¡Goal!, tres películas dirigidas por los directores Danny Cannon, Jaume Collet y Andy Morahan que narraban la historia de un joven futbolista de origen mejicano criado en las calles de Los Ángeles. La saga fue rodada en escenarios reales como el estadio del Newcastle, St James Park o el Santiago Bernabéu del Real Madrid. En la trilogía hay cameos de estrellas del fútbol como David Beckham, Alan Shearer, Zinedine Zidane, y Raul. El resultado fueron tres películas entretenidas, pero bastante simples en general.  El cine americano, muy propenso a tratar deportes más “suyos” como el baloncesto, el béisbol o el fútbol americano no consiguió darle brillo al “soccer” con esta trilogía.

En nuestro país, fútbol y cine también ha tenido su particular relación. Una figura que refleja las conexiones existentes es Enrique Cerezo. Uno de los mayores productores cinematográficos de España que a su vez es el presidente del Atlético de Madrid. Otro ilustre de nuestro cine, que muestra la interacción entre los dos entretenimientos es el director Jose Luis Garci. Él mismo se ha declarado apasionado del fútbol. Hincha del Atleti y del Sporting de Gijón el fútbol ha estado presente en su filmografía. El estadio del Molinón aparece en la oscarizada “Volver a empezar”. Su último trabajo “El crack cero” rescata una historia sobre un legendario gol que metió Ramón Marsal ex jugador del Real Madrid.

Kubala y Di Stefano

Pero la relación de fútbol y cine en España viene de lejos. En la década de los cincuenta el fútbol se convirtió en uno de los géneros cinematográficos del momento. El franquismo promocionó una cultura de evasión que buscaba anestesiar posibles pulsiones reivindicativas de los españoles. En este contexto fútbol y cine se dieron la mano. Los ídolos futbolísticos del momento como Kubala y Di Stefano se convirtieran también en estrellas de la gran pantalla.

El régimen franquista consiguió crear un género cinematográfico propio uniendo propaganda política con la biografía de las estrellas del fútbol. Películas como “Once pares de botas” (Francesc Rovira i Beleta, 1954), “El Fenómeno” (José María Elorrieta, 1956), “Saeta Rubia” (Javier Setó, 1956) o “Los ases buscan la Paz” (Antoni Ruiz Castillo, 1954) son los ejemplos más conocidos de un estilo de comedia para toda la familia que en la década de los cincuenta se apropió de infinidad de cines de barrio.

El régimen franquista consiguió crear un género cinematográfico propio uniendo propaganda política con la biografía de las estrellas del fútbol.

En 1971 Pedro Marsó nos dejó una peculiar película sobre fútbol, “Las Ibéricas F.C”. El largometraje cuenta la historia de un equipo de fútbol femenino compuesto por las “folclóricas” más populares del momento. Un reflejo de la visión añeja que existía de la mujer deportista en la España de los años setenta. En definitiva, una muestra del pensamiento franquista sobre el rol de la mujer en la sociedad.

Afortunadamente hoy en día el cine español se proyecta sobre el fútbol con una visión más moderna y encantadora. En 2014 Alex de la Iglesia dirige “Messi, la película”, un relato documental sobre la vida del jugador argentino del Barça.

En España la comedia futbolera ha dejado en las últimas décadas éxitos de taquilla importes, películas como “Matías, juez de línea” (Luis Guridi y Santiago Aguilar, 1996) “Días de Futbol” (David Serrano de la Peña, 2003), “El penalti más largo del mundo” (Roberto Santiago, 2005) o las más reciente “Que baje dios y lo vea” (Curro Vazquez, 2018) causaron sensación entre el público.

El cine español no ha proyectado únicamente comedias entorno al fútbol. En 2013 Miguel Alcantud dirige un relato social y comprometido llamado “Diamantes Negros”. En esta película se narra la historia de dos jóvenes jugadores de fútbol africanos que dejan atrás su vida por el sueño de convertirse en estrellas del fútbol en Europa.

Son innumerables las películas de fútbol que han sido rodadas. Con todo tipo de temáticas, en diferentes países y con multitud de presupuestos. Sin embargo, los aficionados al cine suelen tener problemas para recordarlas. El fútbol es un gran silencio dentro del cine. Pocas ideas han unido armónicamente el balón y el celuloide.

Entre los numerosos intentos de conciliar fútbol y cine no ha habido ninguno que buscara un acercamiento cariñoso. Cuando disfrutamos de la película de Tornatore, “Cinema Paradiso”, el espectador observa el amor con que el cine se trata a sí mismo. Un homenaje bello, cercano, sensible y profundo hecho por el cine al propio cine. Si un cineasta consiguiera realizar un homenaje de ese tipo al fútbol reconciliaría para siempre a los dos entretenimientos más populares del mundo.

2 thoughts on “Fútbol y cine

  1. Hermosa narrativa. Pluma ágil y universa. Sin gustarme mucho el fútbol me entretiene cada vez, lo diverso y colorido del relato.

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