En 1778, un siglo XVIII marcado por la revolución industrial iniciada en las islas británicas, una época que trajo consigo modelos de producción que provocaron una metamorfosis del hombre individuo como artista al hombre colectivo vuelto una masa proletaria; años de un éxodo del campo abierto hacia el confinamiento en ciudades cada vez más cerradas. La pérdida de todo sentido de libertad por el apego a las órdenes dictadas por alguien más. Aquellos mismos ingleses casi 100 años antes de que fuesen dictadas las normas bases del futbol en 1863, dieron definición al espíritu y sentido que otorga el deporte mismo, rivalidad y pasión en una sola palabra. La historia nos dice que en 1778 el lord Edward Smith-Stanley, XII conde de Derby organizo una carrera de caballos como parte de sus festejos nupciales, el evento de índole aristócrata tuvo sitio en el hipódromo de Epsom en el condado de Surrey, al sur de Londres. El éxito y estatus de alta alcurnia social y deportiva que generaba fue replicado año con año en el mismo sitio y en las mismas fechas hasta nuestros días. El sentido de alta competencia entre los equinos pura sangre que corrían fue trasladado con el tiempo al resto de deportes como el rugby y futbol. El Derby quedo entonces definido como el enfrentamiento entre equipos de una misma ciudad o localidad.

El Derby quedo entonces definido como el enfrentamiento entre equipos de una misma ciudad o localidad.

Adoptamos el termino cambiando la “y” griega por la “i” latina. Con una definición propia determinada por un pleno de académicos la palabra aun guarda un sentido del todo subjetivo. El Derbi conlleva amor y odio en el mismo espacio tiempo, como ambas caras de una misma moneda. El hombre pasa del razonamiento lógico al absurdo sin sentido. Existen derbis cuya rivalidad hoy en día sobrepasan los límites geográficos marcados en el mapa para ser seguidos y vividos en cualquier rincón del globo. El futbol en época de aquellos ingleses, juego de caballeros, con el tiempo fue disfrutable para mujeres y jóvenes, la sensación de Derbi se comienza a vivir de igual manera en categorías femeniles como juveniles.

Noche de domingo en Madrid y lo pasible del ambiente invita más a pensar en que me habré equivocado de día. Poca gente desciende en la misma estación y toma misma dirección a pie aquí mismo en la zona de Valdebebas. Gente con distintos colores codo a codo en la misma acera; que forma tan distinta de vivir esta rivalidad naciente, pero con una historial que rebasa el centenar de encuentros y años en otras categorías.

Hay música y luces en el interior del Alfredo Di Stefano. Probablemente el primer superhombre en el juego, capaz de tener bajo la planta de sus pies un control total, balón, rivales y afición. Devoción por igual a su figura en Argentina, Colombia y España. Mausoleo “discreto” para la magnitud de su obra aun vigente habiendo partido ya en 2014. Ofrendas en forma de Orejonas le hacen guardia; herencia renovada cada nuevo ciclo. Estampas de una vida en blanco y negro que vivirán por siempre, como si se tratase de algo eterno. El sitio, el nombre y el momento llaman al encuentro. Es de noche en Madrid y aquí se juega un Derbi, Madrid – Atlético femenino.

Viene de muy lejos. Mestizaje y migración, fuente de riqueza cultural inagotable resultado del cruce mexicano, español y peruano. Kenti Robles guarda el acento de por aquí, pero porta con orgullo el lábaro patrio tricolor a cualquier sitio donde juegue. La península ibérica como una opción en busca de una mejor vida es cómo llegó de la mano de sus padres siendo pequeña, probablemente con balón bajo el otro brazo. Su idolatría máxima por alguien no vino de un jugador profesional que le haya maravillado por grandes jugadas vista en la televisión, algún otro medio o en vivo, nada más lejos del oficio lo encontró en casa con su madre. La noche como único espacio para poder practicar porque el día era consagrado a sus estudios, situación que siguen viviendo aun hoy en día miles de profesionales que combinan ambas facetas porque las condiciones de desigualdad entre hombres y mujeres persisten en el negocio. Malabareo una doble vida sin dejar de sentirse identificada como futbolista 24/7.

Guarda un toque, un posicionamiento y una visión exquisita. Tiene el marcaje, el sacrificio y la entrega necesaria para la exigencia que guarda el ser defensa. Goles y asistencias que completan el perfil de una jugadora de elite. Como ella pocas personas; pasó del Espanyol al Barcelona, del Atlético de Madrid al Real Madrid. 6 Ligas y 4 Copas de la Reina, sigue guardando respeto por la derrota como ley máxima de aprendizaje; consciente en que el éxito que ha cosechado es distinto y significa una excepción a la regla común de todo deportista de alto rendimiento. Del fracaso le enseña y sigue adelante. Como buena mexicana nunca se rinde.

Kenti domina la banda y cada pelota que se disputa por sus linderos. Juega con la misma entrega de a quien se le exige vencer al máximo rival. Una emoción palpable que provoca reconocimiento y aplausos de la grada.

Hay poco historial entre colchoneras y blancas porque el bloque femenil merengue es de reciente creación. Para ella unirse a las filas de lo que en su momento fue el Club Deportivo TACON fue tan fácil e inmediato “que no te lo piensas” comentó en una entrevista. En un joven vestuario su voz es una de las tres que guarda el mando, liderazgo llevado a la banda derecha en cualquier cancha con su club y replicable en selección. Elemento base en la construcción de un proyecto que trabaja con vistas al éxito deportivo a nivel nacional e internacional con su club a partir del esfuerzo colectivo.

Comparar al futbol femenino y masculino es absurdo. Consciente del rol secundario en el que vive aun relegada la mujer dentro del futbol, aboga por la necesidad de seguir trabajando, en búsqueda del cambio que signifique una mejora en la equidad salarial, de derechos y oportunidades para hombres y mujeres por igual. En algún momento se le preguntó quién había sido el rival más complicado de marcar en la cancha, su respuesta fue la norteamericana Megan Rapinoe, el símbolo más vocal y activo de este movimiento de lucha y cambio.

Reconocida en 2020 por la agencia EFE como la mejor jugadora latinoamericana del año, vive la presente agradecida por quienes anteriormente fueron parte de su proceso formativo; disfruta del presente sin dejar de vislumbrar un futuro en el que pueda retirarse en México aun en el mayor nivel físico posible; jugar y poder hacer algo más por el futbol de su país. Pocas veces se han enfrentado Madrid y Atlético femenino, sin embargo, en noche de Derbi, Kenti domina la banda y cada pelota que se disputa por sus linderos. Juega con la misma entrega de a quien se le exige vencer al máximo rival. Una emoción palpable que provoca reconocimiento y aplausos de la grada. El partido resulto favorable por la mínima y ella se retira con un cartón amarillo como resultado de la actitud dura y férrea con la que juega este tipo de encuentros.

En el siglo XVIII, antes siquiera del futbol mismo, el Derby desprendía y daba significado a la rivalidad y emoción que genera el deporte. El gozo de la victoria y el lamento del derrotado. Los ánimos de esta noche se caldearon a un punto en que fue necesaria el arribo de elementos de seguridad a la tribuna para separar aficionados de ambos equipos que intercambiaban a viva voz, comentarios, amenazas y burlas; hay quienes llaman a esto parte del folclore. Este Derbi suma un nuevo resultado aguardando ya por el próximo; esto no hará más que ir creciendo mientas salten al terreno jugadoras como Kenti Robles.

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