La figura de Leo Messi se apodera de toda la historia reciente del FC Barcelona. Pero décadas antes del su presencia, un húngaro huido del régimen comunista puso la primera piedra de la dimensión actual del club catalán. Kubala dejaría huella no solo en Barcelona sino en todo el fútbol español.

 Ladislav Kubala Stecz, nació el 10 de junio de 1927, en Budapest (Hungría), hijo de padre húngaro y madre checoslovaca. Mostró desde muy joven grandes aptitudes en el Slovan de Bratislava, y por su origen checo debutó muy joven en la selección checoslovaca. Pero Hungría lo reclamó muy pronto y fichó por el Vasas de Budapest, retornando así a la selección húngara. Como la legislación de la época era más laxa y no establecía límites en cuanto a combinados nacionales en los que pudiera disputar partidos un jugador, con el paso de los años se convertiría en el único futbolista de la historia que formaría parte de tres selecciones ya que también jugaría con España, una vez obtuvo la nacionalidad en 1953.

Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial truncó las carreras de toda esa generación de jugadores europeos. Finalizada la contienda Hungría pasó a formar parte del bloque comunista, algo que a Kubala no le haría ninguna gracia. Viendo el cariz que tomaba el totalitario gobierno del país, decidió huir a cualquier sitio en el que se le diera cobijo en la parte occidental europea. Su fuga fue una aventura digna de la novela de aventuras más fantasiosa, que sin embargo resultó muy real: contactó con una organización clandestina que organizaba viajes de huida a cambio de dinero. Disfrazado de soldado ruso en un camión con matrícula de esa nacionalidad, y con el temor muy real a ser reconocido (ya era una celebridad nacional), llegó a la frontera con Austria y fue abandonado en un monte, teniendo que hacer a pié buena parte del camino y llegando a ese país tras no poco sufrimiento. Hungría le declaró desertor y se le denunció ante la FIFA, que le impuso una sanción de un año sin poder fichar por ningún equipo profesional.

Kubala decidió probar suerte en Italia, en donde se reencontraría con su mujer, su hijo, y con su cuñado, el entrenador Ferdinand Daucik. Junto a este último decide crear un equipo formado en exclusiva por exiliados de diversas nacionalidades de exiliados, el Hungaria, que realiza partidos de exhibición en toda Europa. El Torino italiano, el mejor equipo del país, muestra interés en ficharlo, pero los problemas burocráticos con su ficha como profesional por la presiones de la Federación Húngara persisten; a la larga estas trabas le salvarán la vida, ya que en 1949 un trágico accidente de aviación acabará con todo aquel legendario combinado.

En 1950 el Hungarian llega a tierras españolas. España es el país más furibundamente anticomunista de la vieja Europa y las autoridades españolas estarían encantadas de dar cobijo a un desertor de esas lides; Kubala muestra sus condiciones y el Real Madrid plantea su fichaje, pero es descartado por la negativa del club blanco a integrar en su cuerpo técnico a Daucik. En un partido ante el Español de Barcelona, su juego deslumbra al Secretario Técnico culé, José Samitier que lo firma de forma inmediata. Además el Barça contrata a Daucik de entrenador.

Debuta en abril de 1951 y su aportación es básica para poner los cimientos de un equipo de leyenda. Configura con Cesar, Basora, Moreno y Manchón una delantera de ensueño que con el tiempo sería homenajeada por el propio Joan Manuel Serrat. El Barça se convierte bajo su batuta en una máquina de ganar; caen dos dobletes consecutivos de Liga y Copa en las temporadas 51-52 y 52-53 y a ellos se les une la Copa Latina, antecedente de la Copa de Europa. Es un Barça de “las cinco Copas”. Pese al tiempo de inactividad el talento del húngaro ha quedado intacto. Puede jugar de centrocampista ofensivo y delantero y deslumbra con su técnica depurada, sus controles de balón, la potencia de sus disparos a puerta y su fortaleza física. Llega a marcar siete goles en un partido ante el Sporting de Gijón y logra 194 en su periplo azulgrana siendo el cuarto mayor goleador de la historia del club. Tal es la expectación que crea en la cuidad condal que se llega a la conclusión que el campo de Les Corts se queda pequeño y de ahí nace el embrión del futuro Camp Nou.

La dimensión del impacto que causó Kubala se manifestó en la conclusión a que se llegó que el viejo campo de Les Corts se había quedado pequeño ya que la expectación que causaba el húngaro requería de un recinto con más espectadores. Fue en definitiva el artífice de la construcción del Camp Nou

En 1953, el astro argentino Alfredo Di Stefano está a punto de firmar por el Barcelona; pero se mete el Real Madrid de por medio y tras un largo y conflictivo litigio termina vestido de blanco. Esa incorporación cambia la historia del fútbol español, ya que el Real Madrid se configura como potencia hegemónica a partir de entonces; aunque a finales de los 50 de la mano de Helenio Herrera en el banquillo y con la llegada de la nueva perla del fútbol hispano, Luis Suarez, el Barcelona tomó otra vez el mando en España con dos Ligas y una Copa del Generalísimo; aunque no logra la ansiada Copa de Europa, con derrotas traumáticas una vez en semifinales ante el propio Real Madrid y otra en la propia final, ante el Benfica portugués en un partido en el que los azulgranas llegan a estrellar cuatro postes.

En 1961 el Barça decide no renovarle como jugador, pero le ofrece el puesto de entrenador que acepta. Consigue una Copa de Ferias al poco tiempo, pero tras un mal inicio de temporada en 1962 es sustituido. Pide volver a jugar, pero no se lo permiten, de tal forma que ,despechado, se venga a su manera; ficha nada menos que por el rival local, el Español, donde juega un par de temporadas, ejerciendo además de entrenador-jugador, y llega a coincidir con Di Stefano que también había salido de mala manera del Real Madrid. Ese fichaje por el cercano oponente causa una conmoción entre la afición blaugrana, que lo vé como una traición. Tras un breve paso por Suiza y Canadá cuelga definitivamente las botas y vuelve a los banquillos en el Córdoba. En 1969 es nombrado seleccionador español, pese a su teóricamente escaso bagaje como técnico, pero su figura legendaria se impone a otros candidatos. En el combinado nacional se convertirá en el seleccionador más longevo, nada menos que once años en los que intenta, sin grandes resultados eso sí, situar a España en el bloque de selecciones con aspiraciones en los grandes campeonatos. Es la epoca de los Pirri, Velazquez, Garate, Sol, Iribar, Rexach o Villar entre otros muchos. Sufre una decepción mayúscula cuando no puede clasificar a España para el mundial del 74, tras perder el partido decisivo con Yugoslavia, pero se enmienda en la siguiente cita cuando, esta vez sí, gana el decisivo partido en Belgrado ante el mismo rival y se clasifica para Argentina 78. Sin embargo el papel en tierras argentinas será decepcionante como también se repetirá en la siguiente cita, la Eurocopa de Italia de 1980. En palabras de Alfredo Relaño como seleccionador “Ganó varias batallas, pero perdió todas las guerras”.

Tras el periplo como seleccionador vuelve al banquillo del Barça pero tampoco le acompaña la suerte y es sustituido por Helenio Herrera. Seguirá su carrera como técnico en Murcia, Elche, Málaga y la propia selección de Paraguay. Fallecería en 2002 a los 75 años y tuvo una despedida con todos los honores por parte del club al que tanto contribuyó a engrandecer. Forma con Cruyff y Messi el triunvirato de leyendas que cambió la historia del Barça.

 

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