¡Empieza el Mundial! Sin duda, el acontecimiento más esperado para los aficionados al fútbol de todo el planeta. Analizamos desde la nostalgia que esperamos de este torneo que acaba de empezar.  

Esta semana ha comenzado un nuevo Mundial de fútbol. Posiblemente el evento deportivo más importante del planeta junto con los Juegos Olímpicos. Ambos, además, se disputan cada cuatro años. Un tiempo que parece razonable para evitar reiteraciones absurdas que al final únicamente conducen a la saturación y el aburrimiento.

En los días previos a los inicios de los mundiales mi mente suele proyectar imágenes de ediciones anteriores. El primer recuerdo que me aparece es borroso, se trata de Mexico 86, Maradona levanta una copa al cielo, pero en mi casa se repetía sin cesar un nombre, Butragueño.

Ahora bien, el primer mundial que viví plenamente fue el de Italia 90. Me lo sabía todo; equipos, jugadores, entrenadores, incluso los nombres de los estadios. La colección de cromos de Panini ayudó mucho a ese aprendizaje. Tenía nueve años y jamás podré olvidar a Toto Schillaci, al gran Roger Milla de Camerún, la cabellera de Higuita y Valderrama, los insultos de Maradona y a esa Alemania, por fin unida y campeona.

Esta semana ha comenzado un nuevo Mundial de fútbol. Posiblemente el evento deportivo más importante del planeta junto con los Juegos Olímpicos.

Fue durante ese torneo cuando descubrí en el salón de mi casa una caratula verde que tenía serigrafiado el nombre de “Golazos”.  Se trataba de un tesoro fantástico, un VHS donde se resumían los últimos mundiales disputados. Creo que aquel video lo visualice más de mil veces. Gracias a él disfrute con los goles y jugadas de Pelé, Bobby Charlton, Eusebio, Beckenbauer, Kempes o Cruyff.

Después del Mundial de Italia he visto muchos más, algunos intensos, otros aburridos, también los hubo exóticos incluso algún que otro, inoportuno. Pero ninguno será como el primero, para mi ese de 1990 fue único e irrepetible.

Si me detengo en España he de decir que la Roja me ha dado gloria muchas menos veces que frustración y derrota. De hecho, la primera vez que lloré por un partido de fútbol fue con Luis Enrique, su camiseta manchada de sangre y esa nariz rota. Me indigné cuando perdimos con Corea por culpa de un maldito árbitro llamado Al-Ghandour. Sin embargo, todos esos sinsabores se compensaron cuando en Sudáfrica Iniesta marcó el gol de los goles.

El mundial que acaba de comenzar lo van a disputara por primera vez cuarenta y ocho países. En mi opinión son demasiados. Pero ya saben, ahora parece más importante el viaje que el destino.

Lo organizan conjuntamente Estados Unidos, Mexico y Canada. Tres países sin estrellas en la camiseta, pero en clara progresión futbolística. Ahora bien, acoger un evento de estas características tiene más que ver con la geopolítica que con el deporte en sí mismo. Ser anfitrión de un mundial es una manifestación de poder. Lo organizo porque quiero, puedo y además tengo mucho dinero.

La Roja me ha dado gloria muchas menos veces que frustración y derrota. De hecho, la primera vez que lloré por un partido de fútbol fue con Luis Enrique, su camiseta manchada de sangre y esa nariz rota.

Resulta curioso que el Mundial vuelva a Estados Unidos, la meca del showbusines, cuando los designios del país están en manos de un megalómano imposible de descifrar. ¿Qué pretensión tiene Trump con este torneo? Difícil de saber. De hecho, es preferible no conocer sus verdaderas intenciones.

En términos futbolísticos, que al final es lo importante, el torneo se presenta muy abierto. No hay un claro favorito y resulta difícil pronosticar que selección saldrá campeona el próximo 19 de julio en Nueva York.

Cabo Verde’s Willy Semedo guuards Spain’s Lamine Yamal during the World Cup Group H soccer match between Spain and Cape Verde in Atlanta, Monday, June 15, 2026. (AP Photo/Erik S. Lesser)

Sin duda, nuestro país, España, está entre los candidatos a la victoria. Es la actual campeona de Europa, sin embargo, no llega en las mejores condiciones físicas. Muchos de nuestros futbolistas de referencia salen de lesiones o están en proceso de hacerlo. Un lastre que seguramente se note durante el campeonato. Veremos que sucede. No perdamos la esperanza de coser en nuestra camiseta la segunda estrella.

¡Ha llegado el momento del espectáculo! ¡Llevamos cuatro años esperando!

¡¡¡A disfrutar!!!

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