El campeonato del Mundo de 1998 en tierras Francesas supuso el final del controvertido periodo de Javier Clemente al frente del equipo nacional. Con un plantel muy prometedor el desastre fue absoluto: no se superó la primera ronda

 La Eurocopa de Inglaterra del 96 había supuesto el punto álgido de tensión entre Clemente y una parte de la prensa con la que se encontraba enfrentado con intentos de agresión incluidos. Tras la misma, y en vista de la situación planteada, hubo una cierta distensión por ambas partes, aunque el conflicto seguía latente. La eterna guerra mediática entre «Supergarcía» y «El larguero», había sido ganada en última instancia por este último, algo que no favorecía la posición del técnico, que pese a todo seguía firme en su intención de llevar el rumbo de la selección por sus criterios

La selección, por su parte, siguió con su línea de resultados sólidos y una vez más se clasificó para el Mundial sin dificultades, batiendo a Yugoslavia, el único oponente de cierto empaque, con claridad 2-0 en Valencia y empatando en tierras balcánicas. Por otra parte, aunque la columna vertebral del combinado nacional seguía compuesta por fieles a Clemente (Luis Enrique, Hierro, Nadal, Zubizarreta….) a la misma fueron incorporándose futbolistas de perfil más técnico como Raúl, Morientes, Joseba Etxebarria o Celades y se fue percibiendo un ligero cambio en busca de un juego más elaborado. Este nuevo panorama hizo que ciertos sectores de la prensa dieran a la selección el cartel de “favorita” para el titulo, algo que no cuadraba con la historia reciente y pasada de la misma.

El grupo inicial era complicado: Nigeria, Paraguay y Bulgaria. No de tanta entidad en como para pensar en una eliminación, pero desde luego ninguno de los tres partidos se percibía a priori como sencillo. El ambiente en torno a la selección se reveló como más tranquilo, con los periodistas aceptando mansamente el alojarse en dependencias distintas, vistos los antecedentes de la pasada Eurocopa y un Clemente más comedido y menos desafiante en sus declaraciones. En entorno parecía estar esta vez a favor de las expectativas creadas.

A Francia 98 se llevó un combinado que levantó, para no variar, grandes expectativas con nombres atrayentes como Raúl, Kiko, Etxevarria o Motientes. Pero en la selección faltaban centrocampistas creativos capaces de generara juego. A la larga, esa carencia se notó demasiado, La lesión de Pep Guardiola se reveló decisiva al respecto

En estas condiciones el 13 de junio de 1998 se produce el debut ante Nigeria: Zubizarreta, Ferrer (Amor 46`), Alkorta, Ivan Campo, Sergi, Hierro, Nadal (Celades 75´), Luis Enrique, Raúl, Kiko y Alfonso (Etxebarria, 56´). Nigeria es la reciente campeona olímpica y representa mejor que nadie la explosión del fútbol africano con nombres consagrados como Rufai, Finidi o Lawal. Como ocurría con frecuencia Clemente prescinde de centrocampistas puros y da la manija del equipo a sus pretorianos Hierro y Nadal de común defensas en Madrid y Barça, aunque al mismo tiempo sale con tres puntas definidas (Raúl, Alfonso y Kiko). Todo parece encaminarse por el lado correcto cuando Hierro marca de falta, pero apenas minutos después un remate de Mutiu a la salida de un córner empata el partido. La primera parte no ofrece más novedades, ya que España apenas genera juego en la zona de máquinas..

Al comenzar el segundo tiempo Clemente saca a Ferrer del campo, pasa a Nadal a la defensa y desplaza a Ivan Campo al lateral derecho para dar entrada a Amor de cara a reforzar el medio campo. El seleccionador sigue jugando con la polivalencia que en ocasiones trastoca a los jugadores. De nuevo la situación se encamina cuando una volea de Raúl sitúa el 2-1. Si algo ha caracterizado al equipo de Clemente en su periodo al frente de la selección es la seguridad defensiva, el ser un equipo granítico en defensa. Pues entre los minutos 73 a 77 España recibe dos goles de aire traumático, reeditando viejo fantasmas. En el primero, Zubizarreta, el eterno portero de la era Clemente, introduce un gol en su portería en un centro sin apenas peligro. En su cuarto Mundial consecutivo, la mano derecha de Clemente desde los tiempos del Athletic de Bilbao, falla en el peor momento posible. En realidad era más que discutible su posición de portero titular ante el empuje de nuevos valores como Cañizares o Molina. Pero el seleccionador nunca dudaba a la hora de mantener a toda costa a sus fieles. Una España noqueada ve como apenas tres minutos después Oliseh, finiquita el 2-3 definitivo con un gran remate.

La derrota tiene un efecto devastador en la concentración española. No queda otra que ganar a Paraguay y Bulgaria y los viejos críticos de Clemente vuelven a asomar la cabeza, cuestionando su planteamiento y cambios ante Nigeria y ,por descontado, la elección del portero. Ante Paraguay se produce revolución del once: Aguilera, Amor, Abelardo, Etxebarria y Pizzi entran en el once inicial. Paraguay es un roca atrás con la pareja de centrales Ayala y Gamarra como referencia de inexpugnabilidad. El partido resulta un ejercicio de impotencia de la selección que no tiene más argumento que lanzar balones a la olla de la portería Paraguaya defendida por el excéntrico Chilavert. Una ves más se revela la gran carencia de la lista española en esta cita; la ausencia de jugadores creativos en el medio campo algo para lo que fue fatal la lesión de Guardiola que le impidió acudir a Francia, aunque no es menos cierto que Clemente siempre apostaba por un perfil físico para esas posiciones. Por primera vez en muchos años España contaba con buenos y fiables delanteros, pero no había quien generase juego para los mismos. El empate a cero supone un mazazo que sitúa la eliminación más cercana que nunca. Nigeria había ganado sus dos partidos y si Paraguay la ganaba, España estaba eliminada.

El fallo de Zubizarreta ante Nigeria pasó a engrosar la lista negra de momentos desgraciados de la selección como los lances de Cardeñosa en el 78, la cantada de Arconada en la final de la Eurocopa 84 o el gol no logrado por Julio Salinas en el Mundial 94. Tras la derrota ante los africanos todo se puso en contra

Y los pronósticos se cumplieron de forma trágica para el combinado nacional. Paraguay batió a una relajada Nigeria y la victoria contundente sobre Bulgaria (en teoría el coco del grupo, pero que había entrado en decadencia) por un significativo 6-1 quedó en anecdótica; una vieja historia conocida: tras el mejor partido se vuelve a casa. Por primera vez desde 1978 eliminadas en la primera fase del Mundial. Decepción mayúscula y los críticos a Clemente sacaron toda la artillería contra el mismo, con la consecuente respuesta de entrenador que se negó en rotundo a dimitir. Quizá el equipo que había llevado a tierras francesas no era aquel en el que se sentía más a gusto, al tener varios futbolistas que no encajaban en su perfil guerrillero y industrioso. La junta directiva de la Federación Española ratificó a Clemente en su cargo, pero todo se cayó de forma estrepitosa cuando en septiembre de 1998, se sufría una humillante derrota en Chipre, con una selección compuesta por aficionados, por 3-2. Ya no quedaban argumentos que permitieran mantener al seleccionador en su cargo y el asunto llegó hasta el Congreso de los Diputados e involucró al propio Gobierno, a través del Ministerio de Educación. En consecuencia, Clemente dejó el puesto, tras un periodo intenso, polémico, con una hoja de resultados casi impoluta pero con habiendo fallado en los momentos claves de las grandes citas en los que había aparecido de forma insistente, el viejo malditismo que asoló a la selección durante décadas.

El Mundial será ganado por la anfitriona, Francia, que arrolló en la final a la gran favorita el Brasil de Ronaldo, Roberto Carlos, Cafú o Rivaldo, por un rotundo 3-0. Supone la consagración del gran Zinedine Zidane y el pago de la deuda del fútbol con una selección como la francesa que quizá fue la que mejor juego realizó en las citas de 1982 y 1986 en las que la fortuna les privó de un mayor premio.

 

 

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