El próximo 12 de junio se estrena en los cines ‘Pioneras. Solo querían jugar’. Una película dirigida y coescrita por Marta Díaz de Lope Díaz en la que se narra la historia de las primeras futbolistas que jugaron en la selección española de fútbol.

Este estreno nos recuerda que el fútbol femenino y el deporte practicado por mujeres en general ha necesitado de referentes y pioneras para conseguir su estatus actual.

Si nos detenemos a analizar el papel de la mujer en el mundo del deporte podemos afirmar que hoy tiene una exposición mediática que hace décadas era inimaginable. Los cambios y las aptitudes sociales han normalizado la imagen de la mujer deportista.

El fútbol femenino no es una excepción en esta tendencia. En los últimos años el desarrollo de las competiciones femeninas de fútbol ha sido muy importante. Hoy España cuenta con una liga profesional de fútbol femenino. Se ha firmado un histórico convenio colectivo que garantiza la profesionalidad de las futbolistas. Los contratos televisivos hacen que los partidos puedan verse por la pequeña pantalla aumentando exponencialmente la repercusión social de equipos y futbolistas.

En un contexto de crecimiento y de expansión parece un buen momento para recordar a aquellas mujeres, iconos del fútbol, pioneras, que construyeron los cimientos de un deporte que hoy está alcanzando una importante visibilidad en nuestro país. La película de Marta Díaz va en esa línea y es sin duda un merecido homenaje a estas intrépidas heroínas.

En un contexto de crecimiento y de expansión parece un buen momento para recordar a aquellas mujeres, iconos del fútbol, pioneras, que construyeron los cimientos de un deporte que hoy está alcanzando una importante visibilidad en nuestro país. La película de Marta Díaz va en esa línea y es sin duda un merecido homenaje a estas intrépidas heroínas.

Como muy bien se refleja en el filme, el fútbol femenino no hizo acto de presencia pública en nuestro país hasta la década de los setenta. Uno de los primeros partidos se jugó en Madrid allá por 1970. Se disputó sin focos mediáticos en un campo de tierra llamado Boetticher. Ese partido lo jugó Conchita Sánchez Freire, conocida como “Conchi”. Marcó la friolera de cinco goles. Posiblemente “Conchi” sea la gran pionera del fútbol femenino en España y es la protagonista de la película que llega este mes a las salas de cine.

“Conchi” jugó al fútbol en la España de los años setenta, un país que todavía vivía en blanco y negro. En plena dictadura, las mujeres que jugaban al “balompié” estaban sometidas a innumerables perjuicios.

El talento natural de Conchita hacía de ella una futbolista de época, sin embargo, la sociedad que le había tocado vivir no le daba la oportunidad de desarrollarse como deportista. En la España de la dictadura no existía coyuntura para poder ser futbolista, había un ambiente machista que impedía a las mujeres jugar al fútbol en libertad. Conchita no se conformó, su sueño era jugar al fútbol. Emigró a Italia y fichó por el Gamma 3, un equipo patrocinado por una tienda de lámparas. Se convirtió de esa manera en la primera futbolista profesional de nuestro fútbol. En Italia, Conchita tuvo una brillante carrera, ganó diez campeonatos de liga y cinco copas.

Acabó su carrera deportiva en Inglaterra, vistiendo la camiseta del Arsenal de Londres. En tierras británicas, donde vive actualmente, solo jugó una temporada. Suficiente para ganar el campeonato. El último partido de fútbol que jugó se disputó en el mítico Estadio de Anfield, un duelo que enfrentó al Liverpool contra el Arsenal. Conchita marcó el gol del triunfo del conjunto londinense, con casi cuarenta años puso el punto final a su carrera futbolística.

Conchi” fue una luchadora, una mujer que se reveló contra los estereotipos sociales que la rodeaban. En 1972 capitaneó y promulgó la creación de la selección española de fútbol femenino, pero lo tuvo que hacer de forma clandestina. Durante más de diez años un grupo de futbolistas quisieron representar a su país jugando al fútbol.

Conchi” fue una luchadora, una mujer que se reveló contra los estereotipos sociales que la rodeaban. En 1972 capitaneó y promulgó la creación de la selección española de fútbol femenino, pero lo tuvo que hacer de forma clandestina. Durante más de diez años un grupo de futbolistas quisieron representar a su país jugando al fútbol. La Federación de Fútbol de aquella época no las reconoció y lo tuvieron que hacer furtivamente.

Afortunadamente hoy en España el fútbol femenino no vive en catacumbas, nadie tiene que escapar para jugar al fútbol, las futbolistas son profesionales. Por suerte las niñas que hoy empiezan a jugar dando patadas a un balón tienen referentes como Aitana Bonmati, Alexia Putellas o Jenni Hermoso. Se ha avanzado mucho, muchísimo. Indudablemente todavía queda mucho por hacer. Para hacerlo es importante recordar la historia de Conchita Sánchez Freire. Incluso pude verse en la gran pantalla.

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