El Albacete ha sido portada de los periódicos deportivos esta ultima semana. Buen momento para recordar la década de los noventa en España. En esos irrepetibles años el Albacete Balompié sorprendió al mundo del fútbol. Contamos la historia de este mítico equipo que hizo historia en nuestra Liga.  

La Copa se ha convertido en la competición de las sorpresas. Su nuevo formato ha provocado situaciones mágicas dentro de nuestro fútbol. Partidos y eliminatorias donde el débil vence, contra pronóstico, al poderoso.

Si hay un equipo en España que ha hecho de la Copa su particular campo de hazañas ese es el Albacete Balompié. Recordemos que Simeone aterrizó en el banquillo del Atleti debido a una eliminación copera perpetrada a manos de los manchegos.

Este mes de enero ha dejado otro momento histórico en la capital albaceteña. La Copa del Rey ha vuelto a brindarnos un cambio de guion inesperado. El todopoderoso Real Madrid sucumbió ante el Albacete, el nuevo matagigantes copero. Sin embargo, para los niños de mi generación el Albacete va más allá de la Copa. Oír su nombre es un viaje a nuestra más tierna infancia. Aquello maravillosos años ochenta y noventa.

Los que vivimos en la España de la última década del siglo XX, recordamos esa época como una euforia constante. Fueron años con armarios decorados con pegatinas de Cobi (mascota de las Olimpiadas de Barcelona 92) y Curro (mascota de la Expo de Sevilla) o carpetas Grunges forradas con la foto de Kurt Cobain.

Nuestra infancia se vivió en la calle, con música escuchada en casetes y tardes de sábado en los “recreativos”. La televisión regó nuestras vidas con personajes inolvidables como Bart Simpson, Carlton Banks o el intrépido Son Goku. Apenas se usaba internet y no había móviles.

Un espíritu de rebeldía empezó a brotar por todas partes. Fue en esta época en la que nuestro fútbol vivió un motivador ejemplo de superación. El Albacete Balompié se coló entre los más grandes del fútbol español. Como olvidarnos de aquel “Queso Mecánico de Benito Floro”.

Nuestro país vivió durante estos años un crecimiento económico jamás conocido hasta entonces. Las Olimpiadas de Barcelona y las nuevas pautas de vida cambiaron para siempre nuestro deporte. Pasamos de ser los últimos a competir con los mejores.

Un espíritu de rebeldía empezó a brotar por todas partes. Fue en esta época en la que nuestro fútbol vivió un motivador ejemplo de superación. El Albacete Balompié se coló entre los más grandes del fútbol español. Como olvidarnos de aquel “Queso Mecánico de Benito Floro”.

El creador de aquella escuadra de leyenda fue Benito Floro. Un entrenador, serio y educado, obsesivo con la táctica y la estrategia. Floro fue un adelantado a su tiempo, un innovador que cambió la percepción que se tenía de los entrenadores de aquella época.

El preparador asturiano llegó a tierras manchegas en 1989. En aquel momento el Albacete militaba en Segunda B. Con Floro en el banquillo y de la mano de futbolistas como Catali, Coco y Antonio se consiguió un histórico ascenso a Segunda División. Para competir en la categoría de la plata se fichó al uruguayo Zalazar y a un portero costarricense apellidado, Conejo. Contra todo pronóstico los muchachos de Floro ascendieron a Primera. En tan solo dos años habían conseguido asaltar los cielos.

Contra todo pronóstico los muchachos de Floro ascendieron a Primera. En tan solo dos años habían conseguido asaltar los cielos.

Por primera vez en su historia el Albacete Balompié iba a jugar en Primera División. Indudablemente el equipo manchego partía como la cenicienta del campeonato. Pero el Alba sorprendió una vez más. Dirigidos por un Zalazar pletórico, anotó quince goles esa temporada, rozaron la hazaña de clasificarse para competiciones europeas. Se quedaron a un solo punto. Ese equipo consiguió la admiración de todo el país y llenó de orgullo a una ciudad entera.

El periplo del Albacete en primera división se prolongó varias temporadas más. Los coqueteos con las competiciones europeas del primer año se desvanecieron, al Albacete le tocó lidiar con la agonía de los puestos bajos de la clasificación. En 1995 una promoción perdida en Salamanca consumó un primer descenso. Sin embargo, no llegó a materializarse, un verano convulso con ascensos y descensos administrativos terminó en una la Liga de veintidós. Esta ampliación permitió que el Alba se mantuviera un año más en primera pero al final la temporada, el equipo manchego descendió y esta vez fue inevitable. Albacete volvería a disfrutar de la elite del futbol español en 2003, pero los mejores recuerdos son siempre los de la primera vez.

Sin duda, Albacete ha regalado momentos inolvidables a nuestro fútbol. No olvidemos que, Andrés Iniesta, el futbolista que marcó gol de nuestras vidas, ese de la final del mundial de Sudáfrica, creció en el club manchego. Las últimas epopeyas coperas son un episodio de muchos.

Posiblemente uno de los mayores tributos que el futbol ha dado a mi generación sea la bonita historia del “Queso Mecánico de Benito Floro”. Un equipo inolvidable que nos marcó a todos nosotros. Sin duda se trata de un relato de superación colectiva. Unos humildes futbolistas que llevaron a su equipo hasta lo más alto. La década en crecimos se vivió con pasión y desenfreno. Una fiesta que acabó en resaca.

1 thought on “El Albacete de nuestra infancia

  1. Interesante chequeo histórico del Equipo Manchego , a través de los años, que irrumpió en los campeonatos españoles dejando atrás a muchos que eran y son irresistibles en el plano de este deporte de grandes multitudes.

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