
En 1927, en España se disputó una Copa, que también se llamó del Rey pero que era diferente. A parte de equipos españoles participaron dos clubes de las Islas Británicas. Contamos la historia de aquel peculiar torneo.
En nuestro país, la Copa del Rey, es posiblemente la última competición que desprende aroma a fútbol puro y verdadero. Un juego añejo que se disputa tanto en estadios modernos como en campos repletos de barro, con tapias diminutas y graderíos invisibles.
La Copa y su inevitable idiosincrasia provoca que por un día la opulencia se impregne con las restricciones de la carestía. Como si fuera un desagravio, los perfumes de alta gama decoran perchas de precarios vestuarios. En un equilibro digno se empareja elite con plebe, galácticos con futbolistas aficionados. Todos iguales, a pesar de lo antagónico de sus vidas.
La Copa del Rey en España nos ha dejado momentos irrepetibles, partidos mágicos que han quedado grabados, para siempre, en la memoria colectiva de todos los españoles.
La Copa del Rey en España nos ha dejado momentos irrepetibles, partidos mágicos que han quedado grabados, para siempre, en la memoria colectiva de todos los españoles. Para la eternidad el Numancia de Lotina o el famoso “Centenariazo” Quien no recuerda la final de Maradona boxeando con los futbolistas del Athletic Club. Inolvidable, también, la tormenta del Bernabéu que hizo a Valencia y Depor disputar dos veces un mismo partido.
La Copa es el campeonato más antiguo de nuestro país. Su primera edición data de 1903 y tuvo como campeón al Athletic Club, equipo que durante años ostentó la vitola de rey de copas.

Es un torneo que trasciende de lo meramente deportivo, nuestra copa jamás ha sido indiferente a los devenires políticos de España. El trofeo de campeón ha sido entregado por reyes, generalísimos, presidentes de Republicas, incluso algún que otro heredero. De hecho, la final de la Copa es sin duda el partido más importante del año en nuestro país.
Sin embargo, pocos saben que, en 1927, se disputó una copa, llamada también del Rey que fue conquistada por un equipo extranjero. El monarca de aquel momento, Alfonso XIII, entregó el trofeo a unos intrépidos futbolistas escoceses.
En 1927, se disputó una copa, llamada también del Rey que fue conquistada por un equipo extranjero. El monarca de aquel momento, Alfonso XIII, entregó el trofeo a unos intrépidos futbolistas escoceses.
Ese año la Federación española decidió organizar dos campeonatos. El primero, “oficial”, solo lo disputaban equipos españoles. Esa Copa la acabó ganando el Real Union de Irún que venció en la final al Arenas de Getxo. Al otro torneo, con un carácter “oficioso”, se invitó a dos equipos británicos. Primera y única vez que sucedia algo así en nuestro fútbol.
De esa manera, el Swansea, de Gales y el Motherwell, de Escocia aterrizaron en la capital de nuestro país para disputar la semifinal de un torneo que trascendía nuestras fronteras. Los escoceses vencieron en un disputado partido por cuatro goles a tres. El frenético encuentro impresionó a los afortunados aficionados españoles que lo presenciaron desde las gradas. La victoria de los escoces les permitió disputar la gran final contra el Real Madrid.

El conjunto merengue, no estuvo solo en aquel encuentro, recibió la ayuda de muchos equipos de nuestro país. Para la final se enrolaron en sus filas futbolista de otras escuadras españolas. Cualquier ayuda era poca para intentar vencer a los escoceses. Sin embargo, todo ese esfuerzo fue infructuoso, el Motherwell arrolló en la final por tres goles a uno.
Los escoceses vencieron y pusieron de manifiesto que nuestro fútbol estaba todavía muy lejos del nivel que había en las islas británicas.
Para la historia y el recuerdo, aquella copa del Rey de 1927, un trofeo que paradójicamente luce en las vitrinas de un club escoces. El Motherwell Football Club será por siempre el primer y único campeón extranjero de una Copa del Rey.

