Luis Fernández estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado artículos en las revistas Drugstore Magazine Cultural y Panenka. Su pasión por el futbol le viene desde pequeño, sus primeros recuerdos en un campo de futbol son en el Estadio de Riazor, campo al que acudía, durante sus vacaciones estivales en Galicia para disfrutar del trofeo Teresa Herrera, en esos días de futbol y playa tuvo el privilegio de disfrutar en directo de equipos que marcaron época como el SuperDepor de Arsenio Iglesias, el Barça de Cruyff o el Sao Paolo de Raí.

Creció en el Barrio del Pilar de Madrid y hoy todavía sigue viviendo en  él, en este barrio del norte de la capital sigue practicando futbol en su mítico equipo Smoking del Pilar. Ha tenido la oportunidad de vivir en Roma, donde frecuentó las gradas del Olímpico simpatizando con la AS Roma, tuvo una experiencia vital en Australia que le permitió conocer una Liga y un futbol desconocido en Europa. Casado y padre de mellizos es socio del Atlético de Madrid, se define como cholista y colchonero de sentimiento.


Pedro Lancha nació en Madrid en el último suspiro de la década de los setenta, así que disfrutó de niño del Madrid ochentero. De mayor le gustaban los números por lo que estudió ingeniería industrial pero en realidad con lo que disfrutaba era con el fútbol. De niño empezó su afición admirando al portero Arconada y por lo tanto simpatizando con la Real Sociedad campeona de dos ligas. Una vez el mítico arquero colgó los guantes empezó a buscar sin rumbo fijo su sitio como aficionado, llegando a coquetear con el “lado oscuro” tal vez hipnotizado por el juego de aquel Dream Team del mítico Johan Cruyff. Una vez alcanzada la madurez y probablemente con ella el uso de razón, se dio cuenta de que el Real Madrid y él se necesitaban mutuamente, comenzando una más que sería relación que le ha llevado incluso a capitanear una “Lancha vikinga”.

Cómo no, ha jugado al futbol y todavía, cuando sus obligaciones y su físico se lo permite, lo sigue haciendo. Debutó en los ochenta en categoría benjamín en el futbol sala, que por aquellos años algunos le llamaban “futbito”, en las míticas canchas de cemento rojo del parque de Eva Perón, evolucionó al futbol 7 y fútbol 11 en los campos de la Elipa donde vivió la transformación de los campos embarrados de tierra al césped artificial de enésima generación. Incuso tuvo una experiencia internacional a orillas del río Tiber probando suerte durante su estancia en Roma con el “calciotto”, una especie de futbol 7 de toda la vida pero con un jugador más, generalmente un defensa, que para eso estamos en la tierra del “catenaccio”.  Ahora, en vez de darle patadas al balón, ha decidido dedicar sur ratos libres a darle a la tecla y hablar de la afición que tantos buenos ratos le ha regalado.


Héctor Garcés es charro de nacimiento y madrileño de corazón. Su relación con  el fútbol arranca a los 8 años, cuando empezó a practicar este bello deporte en diversos equipos del Barrio del Pilar, acogedor y heterogéneo rincón de Madrid donde creció y echó raices. Tras muchas horas de estudio, diversión y noches en vela se licenció en Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad de Alcalá de Henares. Allí pudo seguir corriendo detrás de la pelota con sus compañeros de clase, horas de biblioteca y manos de mus.

Casado y padre de dos niñas, sigue jugando al fútbol con sus compañeros de empresa y sus amigos del barrio, y ahora se atreve a escribir en Esférico, de la cancha a la web.


Diego Cañedo nació en Gijón (Asturias) a mediados de los setenta. Su embrujo por el deporte rey surgió por un anuncio del corte inglés. Futbolistas de la época, con el gran Quini a la cabeza, volaban tras un balón con trajes de Emilio Tucci.

En una época en la cual Asturias vivía por y para el futbol, aprendió a jugar en la calle utilizando puertas de garajes como porterías y coches de barreras. Fue “playo” en el CF Cimadevilla y vistió los colores rojinegros del Veriña CF por campos de ceniza, arena y hierba hasta que las lesiones y los estudios marcaron otras prioridades. Mientras finalizaba su licenciatura en Químicas, también fue socio del Real Sporting Club de Gijón con el cual vivió UEFAS y descensos.

Ahora desde Madrid y con la madurez de los años, retoma su pasión por el futbol golpeando el balón, a través de las teclas del ordenador, para compartir pequeñas historias.


Alvaro Pinuaga Duce nació en Madrid en 1974, es licenciado en Derecho y Técnico de la Administración de la Comunidad de Madrid. Creció en el futbol ochentero con la explosión del fútbol vasco, la Quinta del Buitre, el motín del Hesperia o el terremoto Jesús Gil y en los noventa siguió enganchado al Dream Team de Cruyff, el Super Depor de Arsenio o el doblete comandado por Radomir Antic. Todas esas vivencias las recogió en dos libros evocadores de esos años “De la Quinta del Buitre al Milán de Sacchi” y “Del Dream Team a la Francia de Zidane”.

Porque la escritura es su gran hobby y en ella vuelca sus grandes aficiones, el fútbol, el cine o la narrativa de ficción. Un tanto nostálgico eso sí, de aquellos años tan salvajes que tan lejanos parecen con Jesús Gil devorando entrenadores, Clemente enfrentado a los periodistas, Joan Gaspart chillando en el palco o García y Dela Morena en plena guerra por las noches, sin embargo, reconoce que los nuevos tiempos han mejorado muchas cosas, entre otras los resultados de su Atlético de Madrid, tan dado hacer subir y bajar de las nubes, como reza su himno oficioso.

Muy gustoso de devorar también el periodismo deportivo de calidad, que tan extraño resulta en estos días y que le hace animarse a practicar intentos de redacción sobre la materia.

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