El Real Madrid, con Florentino a al cabeza, busca un nuevo modelo empresarial que le permita crecer más y competir en un mundo futbolístico cada vez más competitivo. 

Cuando los resultados no acompañan en el fútbol suele ser habitual que se cuestione todo. Jugadores, entrenadores y cómo no, la junta directiva. En el Madrid pasa eso. De hecho, pasa hasta cuando se ganan Copas de Europa.

Últimamente hay un frente abierto que nada tiene que ver con el ámbito deportivo. Trata sobre el futuro societario del club. Se dice que, como último legado, Florentino quiere dejar al Real Madrid blindado ante posibles juntas directivas que no estén a la altura de la entidad, además de hacerlo más competitivo en el plano económico. Básicamente, lo que propone es vender casi la mitad de los activos del club, que hoy pertenecen a sus socios, sin que estos pierdan el control mayoritario sobre el funcionamiento del mismo.

En el mundo empresarial, la venta parcial de activos se ha convertido en una herramienta habitual para obtener liquidez sin necesidad de renunciar al control estratégico de una compañía. De hecho, es algo muy habitual en sectores que requieren grandes inversiones como es el energético, las telecomunicaciones o las infraestructuras.

Es innegable que el futbol es un sector que cada vez requiere un mayor nivel de inversión por lo que es lógico que prácticas empresariales de este tipo también tengan cabida.

La energética Endesa, por ejemplo, vendió participaciones en plantas de generación eléctrica para repartir dividendos extraordinarios sin perder el control de su negocio principal. Telefónica hizo lo propio con Telxius, su filial de torres y cables submarinos, para reducir deuda y financiar una expansión. Y empresas como Ferrovial o Abertis han vendido participaciones en autopistas y aeropuertos a fondos soberanos y de pensiones, liberando capital para reinvertir en nuevos proyectos mientras conservan la gestión.

Es innegable que el futbol es un sector que cada vez requiere un mayor nivel de inversión por lo que es lógico que prácticas empresariales de este tipo también tengan cabida. Sin ir más lejos, el 25% de la sociedad que gestiona el Bayern de Múnich pertenece a tres inversores (Adidas, Audi y Allinaz), siendo el 75% restante propiedad de sus 410.000 miembros registrados (socios).

El Real Madrid es un club enrome. Con ingresos que superan los ochocientos millones anuales, pero con unas exigencias económicas también enormes. Por eso, una solución de este estilo permitiría al club apalancarse (esto si es una palanca de verdad) y acometer las inversiones que un entorno tan competitivo como el del futbol actual requiere. Además, la incorporación de socios económicos que exijan una gestión y control a la altura de una gran empresa evitaría que una posible junta directiva, más de andar por casa como fue por ejemplo la anterior a Florentino, pueda llevar a cabo prácticas poco transparentes o de dudosa legalidad. En otras palabras, evitaría que un “Laporta de la vida” se plantee pagar a los árbitros, contratar empresas de servicios de dudosa reputación o renovar contratos de jugadores a precios fuera de mercado que terminen arruinándolo.

El Real Madrid es un club enrome. Con ingresos que superan los ochocientos millones anuales, pero con unas exigencias económicas también enormes.

En definitiva, una acción de este estilo, al contrario de lo que algunos proclaman, no supondría una pérdida de identidad y de control por parte de los socios. Es más, no deberá notarse ninguna diferencia con respecto a lo que es el Real Madrid hoy, porque desde la llegada de Florentino Pérez la gestión económica del club es absolutamente profesional. Propia de una gran empresa más que de un club de socios. De lo que se trata es de que el día que Florentino y su junta ya no estén, algo cada vez más cercano, la gestión de un parte tan esencial del club siga siendo del mismo modo. Un socio (o socios) que participe en una parte minoritaria de las acciones garantiza un rendimiento de cuentas ejemplar y una toma de decisiones sobre las inversiones también muy concienzuda.

Hay voces que dicen que el Real Madrid dejaría de ser de sus socios. En Realidad, el Real Madrid no es de los socios. Es del mundo entero. Por eso me parece acertado que Florentino quiera perpetuar esa universalidad. Por eso y porque el cien por cien de las decisiones relevantes que ha tomado durante sus años como presidente, el tiempo ha demostrado que han sido las mejores para el Real Madrid. Nadie, salvo él, sabe muy bien cuál sería el modelo exacto, pero creo firmemente que una evolución de la actual estructura sería el último y mejor de los legados que podría dejar al club.

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