Leiva y Joaquin Sabina han regalado a los aficionados colchoneros una canción inspirada en los valores del Atleti de Madrid. Este articulo nos relata los sentimientos íntimos y personales que surgieron en un colchonero al escuchar esta nueva canción. 

Era otro día más en esta dichosa época de Pandemia. Tiempos en los que planificar parece una osadía y la vida se vive partido a partido. De repente recibo un email del Atlético de Madrid. Lo abro y escucho un precioso himno. Los autores de la canción Leiva y Sabina. Un gran regalo, un tema basado en la lucha y la resistencia que nos toca vivir en estos ásperos días. Una reivindicación de los valores que tiene mi querido Atleti. De repente afloran en mi un sinfín de sentimientos.

Vuelvo a escuchar la canción, la voz de Leiva repite una y otra vez “No me habléis de resistir, es mi Atleti de Madrid”. Me detengo ahí y empiezo a pensar en cómo es el mío. ¿Cómo es el Atleti que yo siento? No soy colchonero por herencia. Mi padre no me llevó de la mano al Calderón. Pero sin saber muy bien por qué yo terminé allí. Escogí lo complicado y rechacé lo acomodado.

No soy colchonero por herencia. Mi padre no me llevó de la mano al Calderón. Pero sin saber muy bien por qué yo terminé allí. Escogí lo complicado y rechacé lo acomodado.

Una travesía que no es fácil de entender y que no convence a todo el mundo. Los “indios” somos muchos, pero nunca mayoría. Me acuerdo de Marcos Jara, el único compañero del colegio que era del Atleti, un buen amigo. Hoy vive en Miami, se casó y tuvo una niña que tienes sus mismos ojos achinados. Hace años que no le veo. La última vez fue tomando una cerveza en el Metropolitano. Me escribió hace unos días, ¿De que hablamos? De nuestro Atleti de Madrid.

Entonces pensé en Santi, mi primo predilecto, el único de mi enorme familia que es hincha del Atleti. Con él he compartido grada en un estadio imborrable que un día dejó de existir. Noches llenas de magia. Pesadillas que terminaban con una sonrisa y una mirada resignada. El maldito virus nos robó un viaje a Liverpool. No se lo perdonaré jamás.

Luego recordé a Hector y Jose. Grandes amigos del barrio que durante años hemos peloteado juntos en un entrañable equipo de fútbol. De los catorce jugadores ellos eran los únicos colchoneros. Colegas en mil historias, vitales y futbolísticas, siempre tenemos tiempo para discutir sobre nuestro querido Atleti de Madrid.

Foto Todo Atleti

Después me vino a la cabeza mis años en Roma, allí conocí a Luis Prieto. Colchonero fogoso que celebró una Copa del Rey ganada al Madrid de Mourinho en una fuente romana que pasaba por ser nuestro Neptuno. Hoy comentamos vehementemente todos los partidos que juegan nuestros muchachos, esos que van de rojiblanco.

De repente mi memoria me llevó a los fantásticos años de Universidad. En mi clase de la Facultad de Derecho, ochenta estudiantes, solo dos compañeros eran colchoneros, sus nombres Guillermo y Jorge. Hoy, los dos son dos reputados abogados laboralistas.

Madrid se merece un equipo como el Atleti. Es el que mejor lo representa. ¿Cuántos madrileños son los mejores del mundo en lo que hacen?…muy pocos. Sin embargo, los madrileños que se esfuerzan diariamente para tener una alegría de vez en cuando son la mayoría

A Jorge, le apodaban “Estopa”. El motivo no es otro que su parecido razonable con los hermanos Muñoz, esos que cantaban el pinchazo de su Seat Panda. Todavía hoy al finalizar los partidos en el Metropolitano solemos llamarnos e intentamos tomarnos una cerveza, aunque sea rápida. Tener una charla de fútbol con “Estopa” siempre merece la pena. Habla con mucho cariño del Atleti y añora cuando éramos un club y los socios los verdaderos dueños.

Willy, como llamábamos a Guillermo no era muy futbolero y tal vez por ello me dio la mejor definición que he oído del Atleti de Madrid. Un día de parloteo en la cafetería espetó, “Madrid se merece un equipo como el Atleti. Es el que mejor lo representa. ¿Cuántos madrileños son los mejores del mundo en lo que hacen?…muy pocos. Sin embargo, los madrileños que se esfuerzan diariamente para tener una alegría de vez en cuando son la mayoría”.

Foto La voz de Asturias

Cuando recuerdo la frase de Willy me viene a la mente Germán Jurado, mi primer jefe. Y con mucho el mejor que he tenido hasta ahora. Un hombre hecho a sí mismo, de fuertes ideales y luchador. Su equipo el Atleti de Madrid. Aquellos días de oficina con Germán son inolvidables. Sin embargo, un día Germán decidió irse y me dejó sólo en territorio hostil. Desamparado al acecho de ciertos vaciles sin gracia que no comprenden que el orgullo de un atlético está en el “ser” y no en “tener”.

En aquellos primeros años de oficina conocí a Marta Vazquez, una luchadora sin fin. Pionera, alegre y sonriente fue la primera chica de nuestra empresa en jugar en un equipo de la Liga interna. Tuve la suerte de compartir escuadra con ella. Marta también es colchonera y fue ella la que me invitó por primera vez a ver al Atlético Femenino. Después de aquel día he vuelto en numerosas ocasiones. Pero la primera vez que vi a nuestras chicas derrochando coraje y corazón fue porque Marta me invitó.

En la oficina también apareció ella, Alejandra, la chica. La única para mi desde que la vi aparecer por un pasillo gris. Empezamos repartiéndonos el espacio de un escritorio, luego nos tomamos una cerveza por la tarde y acabamos compartiendo toda la vida. Dulce y fiel compañera, se convirtió en la mejor camarada de grada. Tardes eléctricas de Atleti que empezaban en la Cava Baja. Un arroz en “Casa Lucas”, dos cañas en el “Lamiak” y un salmorejo en “La Perejila”. Ebrios, caminando por adoquines terminábamos en el Paseo de los Melancólicos, Manzanares, ¡cuánto te quiero!

Foto RTVE

Paso el tiempo y fuimos padres. Fieles a nuestro espíritu atlético nos tocó un camino difícil. Llegaron dos mellizos, Santiago y Agustina. Y cómo aquel doblete del 96 hubo mucho que luchar para poder festejar. Cuando llegaron fuimos inmensamente felices. Y les enseñamos el Vicente Calderón y luego el Metropolitano, y fuimos a disfrutar de las chicas del Femenino. En definitiva, les enseñamos nuestro Atleti de Madrid.

Es la forma de ver la vida. Es una triangulo, un oso y un madroño, siete estrellas, ocho rayas rojas y blancas.

Mi Atleti son todos ellos, cada uno de ellos. El Atleti me conecto con todos. El mero hecho de ser colchonero nos identificó. Ser una inmensa minoría hace más fácil la empatía. Sabemos que hablamos de lo mismo. Cuando eso sucede es difícil separarse. Pasarán los años. Viviremos en lejanas latitudes, pero siempre habrá algo que nos mantendrá cerca. Es la forma de ver la vida. Es una triangulo, un oso y un madroño, siete estrellas, ocho rayas rojas y blancas.

Y así es como quiero seguir entendiendo la vida. Me apetece pintarla con rayas rojiblancas. Sobreviviéndola, sin dejar de creer. Perdiendo, ganando, riendo y llorando. Latiendo y siempre derrochando coraje y corazón. Como mi Atleti de Madrid.

3 thoughts on “Es mi Atleti de Madrid

  1. Vaya, eso sí que es amor a unos colores. No es mi equipo, pero me ha gustado esa demostración de sentimiento y cariño. Saludos, extensivos para todos aquellos que mencionas.

    1. Gracias por tu comentario Leopoldo. El fútbol también nos hace expresar sentimientos de cariño a nuestros equipos

  2. Es el equipo demi corazón por lo me ha dado de felicidad y muchos ratos agradables y a veces disgustos fuertes pero que seriade la gran familia ATLETICO sin esos sufrimientos tenemos que seguí fuertes y unidos cómo una gran familia que somos AÚPA ATLETICOS

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